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Efeméride

Ejecución de los tres mártires de Al-Buraq

Retrato de Fouad Hijazi, Atta al-Zeer y Mohammed Khalil Jamjoum, los tres mártires de Al-Buraq ejecutados en 1930

El 17 de junio de 1930, las autoridades del Mandato británico ahorcaron en la prisión de Akka a Fouad Hijazi, Atta al-Zeer y Mohammed Khalil Jamjoum, tres de los primeros mártires del movimiento de presos palestinos. Su ejecución fue la respuesta colonial a su participación en la Revolución de Al-Buraq del año anterior, un levantamiento que estalló cuando grupos sionistas, tras una manifestación en el Muro de al-Buraq, izaron banderas sionistas y proclamaron que el lugar les pertenecía. Aquella provocación desencadenó protestas en Jerusalén, Haifa, Yafa y Safad, y las autoridades británicas detuvieron a cientos de palestinos. Veintiséis fueron condenados inicialmente a muerte; la presión popular logró que la mayoría de las penas fueran conmutadas por cadena perpetua, pero las de Hijazi, al-Zeer y Jamjoum se mantuvieron firmes.

Los tres hombres tenían perfiles distintos, pero compartían un mismo compromiso anticolonial. Fouad Hijazi, nacido en Safad en 1904, había estudiado en la Universidad Americana de Beirut y dejó un mensaje a su familia antes de morir en el que pedía que el 17 de junio fuera recordado cada año con discursos y canciones por Palestina. Mohammed Jamjoum, nacido en al-Khalil en 1902, también había pasado por la Universidad Americana de Beirut. Atta al-Zeer, nacido en la misma ciudad en 1895, era agricultor y obrero manual, conocido por su valor y su fuerza física. El día de la ejecución, se declaró una huelga general en toda Palestina y miles de personas se concentraron en Yafa, Haifa, al-Khalil, Nablus y Akka, desafiando la prohibición británica de enterrar los cuerpos en sus ciudades de origen.

Su memoria quedó inextricablemente unida a la cultura popular palestina. La canción «Min Sijjin Akka» («Desde la prisión de Akka»), atribuida al poeta obrero Nuḥ Ibrahim —quien años después moriría combatiendo en la revolución de 1936-1939—, se convirtió en un himno que aún hoy se entona en actos nacionales y celebraciones. El poeta Ibrahim Tuqan los inmortalizó en su poema «Martes Rojo», y el propio Fouad Hijazi dejó escrito que su muerte debía ser motivo de celebración, porque «la nación que se enfrenta a su miseria y lucha, es una nación que no morirá». A casi un siglo de distancia, la ejecución de estos tres mártires sigue siendo un símbolo de la continuidad de la resistencia palestina frente al colonialismo y la ocupación, y su legado resuena en la lucha actual por la liberación y el retorno.

Fuentes

  1. Red de Solidaridad con los Presos Políticos Palestinos (Samidoun): «La revolución de Al-Buraq: El legado, la lucha continua y el movimiento de los presos palestinos» (17 de junio de 2017; versión actualizada). samidoun.net
  2. Palestinapedia: artículo sobre la revolución de Al-Buraq de 1929. palestinapedia.net

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